UA-59380545-1 TRAILRUNNING-DE MADRID A LA META: UN FINAL DE TEMPORADA DE TRAILRUNNING QUE NI SOÑADO: EXPERIENCIA PERSONAL DESAFIO ROBLEDILO

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jueves, 12 de noviembre de 2015

UN FINAL DE TEMPORADA DE TRAILRUNNING QUE NI SOÑADO: EXPERIENCIA PERSONAL DESAFIO ROBLEDILO

En el post de la semana pasada os contaba cómo había sido la organización delevento Desafío Robledillo por Arelgo Sports que se celebró el 1 de noviembre en Robledillo de la Jara.


Como os comentaba en la entrada, Noviembre puede ser para muchos el inicio de la temporada, concretamente de la temporada de Otoño, y Desafio Robledillo una gran carrera para empezar a tomar sensaciones. 

Sin embargo, en mi caso, puede decirse que fue la carrera con la que he finalizado la temporada 2015. Temporada esta que ha sido bastante larga y en la que tengo la sensación que he participado en más carreras de las que debería, pero… 

Sarna con gusto…

En esta ocasión tuve la oportunidad de participar en Desafío Robledillo en la modalidad Advance: una carrera de Trailrunning de  23 Kilómetros y unos 1.000 metros positivos.

En cuanto a mi experiencia personal, la verdad es que ese fin de semana había sido, como dirían algunos “toledano”. No habíamos parado, de arriba para abajo, historias de curro, de familia, historias de pareja, malos entendidos, mudanza, pasta… De esas ocasiones en las que tienes la cabeza a todo menos a lo que más te gusta en este mundo: Correr.



Cuando me desperté el domingo 1 de noviembre, lo último que quería era competir. Solo quería correr para desestresarme, para ponerme de buena onda y que me sacara la sonrisa.

Así, de esta guisa, me monte en el Smart y ya en la Autopista de Burgos, empieza a mejorar la cosa, me pita un coche que me adelanta, es Edu, con el que empecé a correr por montaña.

Mola no estar sola como loca mala en las carreras. Aunque conozca a mucha gente, al final esta guay salir con un compañero de batalla.

Fuimos a la recogida de dorsales y en un momento teníamos cada uno el nuestro. Mereció la pena el madrugón, porque no tuve ningún estrés por falta de tiempo prepararme bien antes de la carrera.

Con el dorsal y la bolsa del corredor (lo bien que me ha venido ese monederito por favor) ya en mano nos fuimos al coche (aparcado en el parking facilitado por el Ayuntamiento a la organización) a vestirnos  “súper héroes modo trailrunner”.



Yo, desde luego, bien conjuntadita, que no correré un “huevo” pero eso sí, “antes muerta que sencilla”. Con el  pantalón de Salomon y la camiseta de la misma marca de mi tiendita favorita de GR10 trail  que me pille el viernes anterior. Lo que voy a echar de menos teneros a la vuelta de la esquina... Menos mal que tendré todo a mi disposición en la tienda online.



No hacía demasiado malo y parecía que no iba a llover así que “de corto” (pantalón corto y camiseta manga corta), perneras, cortavientos y los manguitos. Con gafas de sol porque me podía molestar el posible viento y el resol que saliera. 

En el recorrido hay suficientes avituallamientos así que me llevo únicamente el bidón de agua y un gel. Todo cabe en el cinturón  Archmax que llevo (lo más cómodo del mundo: súper recomendación).

Ya preparada, caliento un poco y me voy a buscar a Edu a su coche y de allí a la salida. Edu y yo comentábamos que no teníamos muchas ganas de correr así que lo “íbamos a disfrutar” (ya, ya., a disfrutar).

Nos ponemos al final de la cola. Cuando dieron la salida, comenzamos con un trote en subida bastante perezoso.

El recorrido salía del pueblo por una calle que enseguida desembocaba en una sendita de subida que se estrechaba y ya empezábamos con los primeros parones. En esos momentos me empiezo a calentar y quiero pasar a los que tengo delante. 

A trompicones (adelanto, me freno con los siguientes corredores que volvían a caminar y vuelvo a adelantar) llegamos al primer avituallamiento. Allí ya había perdido a Edu. No paro, sigo y me encuentro con camnino tipo pista en subida. No estoy para correr en subida… Me cuesta mucho. Aun así voy a adelantando a corredores aunque también me adelantan a mi (Anita Fuller y Mina que me dieron en esa ocasión  un buen ejemplo de grandes subidoras).

Es en el descenso donde yo aprovecho a adelantar. Ahora bajo mucho mejor de lo que lo hacía antes y además, en carrera, pierdo el respeto que normalmente tengo a las bajadas en los entrenamientos y me lanzo. Así, en esta  bajada, paso a Anita y a Mina.

Delante tengo a Silvia Robles. No tengo ni idea de cómo iba y la verdad es que no me importaba. Solo pensaba en acabar en plan: “sufro en las subidas y me lanzo en las bajadas”

Cuando voy acercándome al lado de Silvia pensé en que si llevábamos más o menos el mismo ritmo molaría ir juntas. Pero cuando estoy a su altura me entero de que ella va a la larga. Entonces sigo y me pregunta que cómo voy. Y yo le digo la verdad, cómo me sentía en ese momento. Mal”. Ella me contesta: “No vas nada mal, estas segunda o tercera”.

¿Cómooooo

Eso sí que no me lo esperaba yo… y en ese momento empieza a cambiar la cosa… El efecto dorsal, competición y posibilidad de cajón hace de las suyas y yo cambio el  chip.

Si aún estamos en la subida y voy tercera o incluso segunda hay que aprovechar y apretar. Dejar de penar y el el modo entrenamiento para ponerse las pilas (hay que ver lo que nos mola subirnos a uno de esos cajones, madre mía).


En la última parte de la subida me vuelve a pasar Mina (aun no sabía en qué puesto iba realmente). A Anita le había perdido la pista.

En el punto más alto de la carrera escucho un “¡corre coño!”. Es el genial Raúl Quintanilla que me carga de energía.

Estamos en el penúltimo avituallamiento antes de comenzar una interminable pista de bajada hasta la meta. Allí Raúl me confirma que voy tercera y yo me pregunto ¿y Mina? Pues es que Mina se va a la de 35 kilómetros. Anda, mira, si no voy a tener que apretar tanto ahora en la bajada al no tenerla tan cerca.

Ahora me esperaban unos cuantos kilómetros de pista en bajada hasta llegar a la Meta.

Desde que comencé a entrenar con Depa, uno de mis nuevos puntos fuertes es que he empezado a ganar algo de velocidad en carrera por lo que el recorrido que me faltaba me beneficiaba.

Me lancé. Pero aguantar una bajada así, a una velocidad que no estoy a acostumbrada a llevar durante tantos kilómetros , me hizo llevar un nivel de intensidad más alto del que llevo normalmente, así que cuando la pista se metió en un falso llano picando para arriba… ufff ¡tuve que caminar!!

Menos mal que enseguida llegó el último avituallamiento a algo más de 3 kilómetros de la meta. Allí me encontré con Silvia otra vez que había decidido no seguir con su carrera. Y me dice que tengo a la segunda delante, que vaya a por ella.

Sigo y veo a la segunda.
Aprieto.

¿Seré capaz de aguantar la presión de ir delante y que no me pase
Desde luego lo tenía que intentar.

Cuando me puse a su altura, guardando mucho respeto, le dije que la pasaba para que ella me pasara ahora, que yo iba muerta, Pero me dice que va rota, que no me va a poder pasar. Y parece que era cierto.

En otra ocasión, concretamente en la DragonTrail también de Arelgo Sports, cuando yendo la segunda toda la carrera pude adelantar a la primera a falta de un par de kilómetros, no lo hice. Entramos de la mano. 

Sin embargo, en esta ocasión, viendo lo que había tenido que luchar por adelantar desde el principio, sí adelanté. Me salió un gen de competición… del cual, me alegré por lo que contaré al final de mi crónica. 

En el último sendero conseguí adelantar al chico que tenía delante y ya en la última parte, entrando por el pueblo, con el subidón llegué a la meta con el gran sabor de haber quedado segunda de la clasificación absoluta femenina y primera de mi categoría (Senior).


23,5 kilómetros, 1000 metros positivos en 2 horas 36 minutos.


Poco tiempo después entró la tercera clasificada:

¡¡La gran Anita Fuller!!!


Menuda remontada hizo quedando finalmente tercera de la general y segunda de su categoría. Y yo que le había perdido la pista… Imaginaos que me llego a esperar con la segunda, nos hubiera arrasado. Es por eso que en esta ocasión creo que hice muy bien en no quedarme esperando a la que iba delante, aunque solo quedaran 3 kilómetros.

Pues bien, tras un comienzo de pena… he de decir que ha sido una de mis grandes carreras. Yendo de menos a más. Sin haber preparado absolutamente nada, sin saber muy bien qué era lo que me esperaba, ni del recorrido ni de su tecnicidad, ni de mis "rivales", etc.

 Con esto vuelvo a corroborar que me gusta competir y que cuando me pongo objetivos soy incapaz de no prepararlos. Sin embargo, cuanto menos preparo algo mejor me sale la carrera.

¿Será cuestión de que me autopresiono y que yo con presión funciono peor?

Pues creo que la respuesta vendrá en la próxima temporada.

Eso sí, no he podido tener mejor final de temporada que esta:





Segunda Absoluta Femenina, Primera Senior de una de las carreras más chulas y mejor organizadas de la Comunidad de Madrid.













¡Gracias Arelgo! ¡Espero repetir!






La celebración en la mejor compañía con una cerve en el bar del pueblo.

¡Gracias Carlos!





Felicitar al resto de ganadores y a todos los participantes de las distintas carreras. Estoy segura que la gran mayoría disfrutaron tanto como yo.

 Por último, que no menos importante, sino más bien todo lo contrario, un millón de gracias a todos los que hicisteis posible un gran evento en Robledillo de la Jara, especialmente a los voluntarios.

Y ahora, tras esta despedida provisional de las carreras por montaña en Madrid, habrá que empezar a hacer un nuevo calendario para el 2016... Y la verdad es que ... en esta ocasión... 

¡No se ni por donde empezar!
 ¿Alguna recomendación? 
¿Carreras chulas de montaña por Andalucía?

#SIQUIERESPUEDESLLEGARHASTAELCIELO

FIRMADO

#UNATRAILRUNNERENPARO