EXPERIENCIA PERSONAL EN EL I ÁLORA TRAIL SIERRA DE AGUAS.
¡¡Decidido!! A partir
de ahora las publicaciones de las crónicas de mis carreras van a ir antes que
las de la critica constructiva de la organización del evento, que luego tengo
que rebuscar en mis pensamientos demasiado para poder acordarme de cada repecho,
cada bajada, cada sentimiento positivo y negativo que surge en carrera.
Aunque la verdad es
que, en el caso de Álora Trail Sierra de Aguas, el buen sabor de boca que me
dejó ha hecho que el recuerdo de ella sea cristalino.
La idea de correr
este trail surgió a través de José, que me invitaría de parte de la organizacón para que comprobara a que maravillosa tierra de montaña me había venido a vivir y tardó en
convencerme más bien poco para que participara en el.
Todo eran dudas
respecto a la carrera:
¿51 kilómetros y 2.000 positivos en febrero?
Cuando aun se supone que estoy en pretemporada… mmmmmm…
Me encantaba la
idea, pero como que me encontraba más bien verde en tiradas largas y
demás entrenamiento que entendía típicos de estas carreras de más kilómetros.
Atendiendo a la planificación de Depa: “No la vamos a preparar
especialmente”. Y eso creía yo, sobretodo porque la tirada más larga que hice
para esta carrera fue Desafío Trail La Capitana, una carrera de montaña de 21
km y 1.350 metros positivos más bien dura de la que salí escaldada.
Las semanas
previas a Álora, el entrenamiento había sido bastante duro, con mucha intensidad. La semana anterior fue muy light, con el
objetivo de "llegar con ganas de correr".
El viernes anterior decidimos
ir a por el dorsal para tenerlo ya todo preparado. El sábado no entrené
nada en absoluto. Me dedique a descansar, a hidratarme y comer bien. Me acosté
prontito. Sin embargo, no fue una de mis mejores noches de sueño.
A las 5:30 am sonó
el del tiempo pegado y menos una mañana pre-carrera.
Hay alguno que se cree que con media hora tiene
suficiente.
Firmado: El desastre
(normal, al final se lo tienen todo preparado).
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Preparando la salida |
La ida hacia Álora
desde Marbella la hicimos por Ojén y en el Puerto caía una buena tormenta. Nada a lo que no estuviéramos preparados. Aunque la verdad es que te acomodas fácilmente a esta eterna primavera de
Marbella.
A las 7:50 estábamos
en el parking de Álora. Hacia fresco y chispeaba, me llevé el cortavientos fino y la membrana más fina que tengo. Error: con el cortavientos hubiera tenido más que
suficiente y solo para los 10 primeros minutos de la carrera (espero acordarme
de esto la próxima vez porque me hubiera ahorrado un peso extra).
Llegamos a la plaza donde se situaba la salida y allí estaban ya todos bastante preparados.
Aún mepongo algo
nerviosa en las salidas de las carreras: sean largas, de media o de corta
distancia. No se, es como si se contagiara la emoción y nervios de todos los que estamos allí, se respira en el el ambiente.
Esta nublado, hace un viento del diablo y chispea.
Son las 8:30 y se
retrasa un poco la salida.
8:35am: 3, 2, 1 Go!
¡¡¡Comienza el Rock
& Roll!!
La salida por el
pueblo, en la posición que me encontraba, no me resultó de aquellas en las que te
vas dejando el gaznate intentando seguir el ritmo de la cabeza de carrera. Fue
a un ritmo de calentamiento, bastante tranquilo.
A los 10 minutos ya me estaba
quitando la membrana, aquella que jamás volví a utilizar en toda la carrera y
que me tengo que tatuar a fuego en mis recuerdos que la próxima vez se queda en
casa.
Me encontraba muy
bien, muy fresca y con buenísimas sensaciones.
Al principio, me adelanté, pero posteriormente y a pesar
que me habíamos hablado de hacer cada uno su carrera, me quedé esperando a
Iván. Iba más conservador y a mí las buenas sensaciones me
podían llegar a traicionar (eso pensaba yo pero el traidor fue otro…).
En la primera
subida, lo típico, el primer tapón… hacía mucho viento y llovizna. Te pegaba de
lleno y era, como poco, bastante incómodo… Pero madre mía que vistas se podían
contemplar desde la ladera de aquel monte. Te hacían olvidar lo lenta que se
estaba haciendo esa subida.
Un vez alcanzada el
primer repecho, había una bajadita hasta el primer avituallamiento (repletito
de cosas ricas). Allí esta Jesús, con la sonrisa, junto al resto de voluntarios.
Me dice que voy quinta (en realidad iba sexta), que apriete que puedo mejorar
mucho… Sabiendo que estábamos en el km 7, me
sale una sonrisa y le digo: “ufff… anda que no queda, si puedo acabar la
última!” Pero se agradece esa confianza en ti y además te llena de energía.
Ahora tocaba
afrontar una subida de 4 kilómetros y unos 600 metros positivos. Se me hicieron
muy llevaderos.
Iván estaba en la retaguardia, seguía muy conservador,
reservándose para darme la estacada…
En el kilómetro 10
aproximadamente comenzaba una pista muy gustosa, que ascendía pero que daba
para trotarla.
Desde el kilómetro
11 hasta el 25, la carrera se hacía un serrucho, pero cómodo.
Yo seguía con mis buenas sensaciones. Disfrutaba absolutamente de todo. El paisaje era
totalmente verde (y eso que no está siendo un año de lluvias), tanto que me hizo recordar (salvando las distancias) a Asturias.
Ya había dejado de llover
y el día se había quedado con una temperatura perfecta para corre, entre sol y
nubes.
En ese serrucho
adelanté a la quinta chica, la animé y seguí hacia delante. Pensé: "qué bien, ya me he colocado cuarta," sin embargo, pronto me
enteraría de que en realidad estaba quinta.
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Al final lo conseguiste |
A medida que avanzábamos en kilómetros (el tarado que iba
a rebufo al fin dejo de pararse a hacer pis en cada árbol y de lo único que se
preocupaba era de salir antes que yo en la foto) yo me iba sorprendiendo de lo
bien que estaba para no haber hecho una tirada larga de kilómetros. Es cierto
que Álora Trail, en comparación con la Capitana, era bastante más “corrible”,
pero quieras o no, siguen siendo 51 km.
Me salía una sonrisa y pensaba: “hay que ver este Depa
lo que sabe, parece que conoce más las posibilidades de mi cuerpo que yo
misma”. No se cómo lo veréis y no es por tirarle más piropos (que no los
necesita, que ya sabemos lo que vale), pero que me esté entrenando
este tipo es la mejor inversión que he hecho en muchos años.
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Carratraca. Imagen Nocturna. |
Llegamos al pueblo de Carratraca con el sol calentando algo. Llevábamos ya 26 kilómetros de carrera e
íbamos bastante enteros.
A la salida del pueblito, comenzaba una buena
pendiente. Esos 300 metros positivos
costaron cony unos cuantos kilometros en las piernas.
Bueno, más a unos que a otros. El primer pajarón de la carrera lo sufrió Iván.
Yo me encontraba mejor y le iba marcando el paso. Él, a
rebufo, chupando energía.
Se tomó un gel, creo recordar, que le sentó a las mil
maravillas. Al finalizar esos 300 metros ya se había recuperado y comenzamos a
descender por un senderito precioso.
Íbamos muy bien, ¡era una pasada! Algunas zonas técnicas,
pero nada peligroso. Fue en esos momentos cuando nos dimos cuenta de que el haber
entrenado las bajadas por nuestra querida bajada de la
Maliciosa por la Campanilla nos ha curtido, especialmente a mi, que no soy nada
buena bajadora.
Adelantábamos a la gente y era como que no nos podían
aguantar el ritmo delante ni detrás.
Llegamos al Avituallamiento del kilómetro 36 y allí
empezaron los problemas y ...
LA TRAICIÓN
Pues sí, este que había ido de reservón y, tal y como me
adelantó a inicio de carrera, apretó en el kilómetro 37.
Y vaya que si lo hizo...
Me enseño una lección que jamás
olvidaré:
EN
CARRERA, TRAILRUNNING Y PAREJA NO VAN DE LA MANO
Comenzaban unos 7 kilómetros
con falsos llanos, repechos y con alguna bajada.
Tras salir del
avituallamiento de km 36 a pesar de haber comido y bebido, me entró un
buen bajón. Iván se empezó a adelantar y yo no podía seguir el ritmo. Me estaba
quedando y, perpleja, observé que el muy mamón (con todo el cariño) se fue sin ni siquiera mirar atrás.
Menudo mamón (insisto, con
todo el cariño). Es cierto que me lo había dicho, pero no me imaginé que lo
cumpliría justo cuando a mi me estaba dando una pájara… después de haberle
marcado el ritmo y esperado toda la carrera. Pues sí, sí… claro que lo hizo y es que,
EL TRAILRUNNING MATÓ
A CUPIDO.
Pero yo me decía “¿¿Pero
dónde va subiendo a ese ritmo??, si le
queda un buen trecho y la última subida" Pues, como me reconoció después el
muy bribón, se le había olvidado y en esa última subida pagó la jugarreta.
Tratando de salir de
mi asombro e intentando recomponerme, decidí pasar del tema y escuchar a mi fiel compañero, ese que no falla: DJ Tiësto y tratar de acabar dignamente la carrera.
Continuaba quinta y ahora luchaba sóla.
En el kilómetro 41 (aproximadamente) comenzaba una pista de cemento (me recordó a la pista de la Bola del Mundo) en la que una niña me regaló una florecita silvestre que me guardé hasta el final de la carrera y me daría la fuerza para acabar.
Allí, además, encontré a unos nuevos compañeros con los que compartir
recorrido hasta meta. Eran dos tipos encantadores que tiraban bastante bien. No
corrían en las subidas, pero con los bastones llevaban el mismo ritmo que yo corriendo. Y así, los tres, nos acercábamos
a la última subida de la carrera:
350 metros de desnivel positivo (rollo "El Arrastradero" del Gran Trail de Peñalara) en los que, además, iba avistando a la cuarta chica que iba
acompañada de un chico (qué suertud, yo he sido abandonada a mi desdicha), quienes, al verme, apretaron.
Me tomé un gel de cafeína
con la esperanza de que, con el subidón, me diera suficiente pila para acercarme a ella que estaba como a 400 metros de distancia. Yo pensaba que todo dependería de cómo
se encontrara ella.
Ese gel de cafeína (probado
en multitud de ocasiones previas) me sentó a cuerno y en vez de ayudarme, lo que hizo fue generarme una
especie de taquicardia presión en el pecho.
La verdad es que me
asusté un poco, pero tenía claro que eso tampoco iba a ayudar. Así que lo que tenia que
hacer era calmarme.
Continué
subiendo.
A mitad de subida, mis
nuevos compañeros me animaban y me decían:
“Rubia, si aprietas un poco pillas a
la cuarta, que la tienes ahí”. ¡¿Apretar dicen?
!ojalá!
En esos momentos
solo quería acabar aquella subida del demonio y que el corazón se tranquilizara.
Para colmo, cada vez que alzaba la vista, además
de verla a ella, veía un pantalón verde que estaba llegando a la cima y lo único que pensaba era: “qué mamón , si hubiéramos ido juntos
tal vez la hubiera pillado".
Alcanzada
esa cumbre, sin jamás haber alcanzado a la cuarta chica ni haberle podido dar una colleja al de verde, los siguientes cuatro kilómetros de bajada me deje caer.
Según avanzaba, se me había olvidado todo lo malo: la
cuarta chica (que no pillé), el del pantalón verde (al que solo quería abrazar) y el no
haber podido apretar los últimos kilómetros.
Sólo tenia una
sonrisa en la cara y estaba impregnada de felicidad al cruzar la meta de la mano con esos dos compañeros que me habían acompañado y animado los últimos
kilómetros y así llegar, una vez más, al cielo.
Mil gracias chicos por compartir eseos momentos conmigo.
I Edicion de Álora
Trail Sierra de Aguas. 51 km y 2.000 metros positivos que terminé en 6 horas y
28 minutos. Quinta clasificada femenina.
Y lo que para mí fue
una sorpresa a Depa le arrancó un:
“Me encanta que los planes
salgan bien”
Primera Senior
Femenina.
Y ademas del podio y el trofeo, me fui con un pan y un desastre debajo del brazo a celebrar a nuestro lugar de recuperación post carreras de carreras
Y qué es lo que una aprende de estas experiencias:
- Que hay que regular las fuerzas.
- Que cuando estás en carrera, no te puedes fiar ni de tu sombra.
- Que cada uno juega sus cartas.
- Que de la lucha en solitario se aprende muchísimo.
- Que la planificación tiene resultados positivos siempre. Aunque a
veces no aparezcan en el momento que tu te esperas.
- Que no hay rencores en las carreras de montaña.
- Que empezar juntos no significa ir de la mano.
- Que quien ríe el último ríe mejor (*): Al que iba disfrazado de Duende verde, ese cambio de ritmo le
supuso ooootro petadón en la última
subida y a pesar de que el se pensaba que me iba a sacar como 30, tan sólo
me saco 7 minutos.
Pues hasta aquí mi
experiencia en este trailrunning en un rincón impresionantemente verde de la
Sierra Malagueña y que en este vídeo de uno de los participantes (KOKE) podéis ver una parte (escasa) de lo increíble que es.
Ahora a seguir con
mi planificación hasta la próxima en la Sierra de Francia: Tres Valles, el próximo
13 de marzo. Y eso incluye seguir avanzando con el Paddle Surf! Que estoy deseando contaros de qué va y lo bien que puede venir como complemento!
¿A vosotros os sorprenden los resultados que vais teniendo a medida que avanza la temporada?
(*) IVAN, eres un mamón, pero mola eso de "competir" también contra ti... Vas a empezar a ser uno de los objetivos a superar este año.
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